Reflexiones navideñas
Justo antes de estos días en los que celebramos el nacimiento del hijo concebido de forma inmaculada por una joven palestina hace ya más de dos mil años apareció esta noticia en los periódicos.
En el zoológico de Chester (Reino Unido), Flora, una hembra de dragón de Komodo fue madre de varias crías que nacieron de huevos que no habían sido fecundados. Esta forma de reproducción asexual, la partenogénesis, consiste en la evolución de un embrión a partir de la división celular del óvulo femenino sin que éste haya sido fecundado por un macho de la especie. La partenogénesis, es relativamente habitual en los vegetales y también en animales como insectos, anfibios y reptiles. Aunque se sabe de otras especies de lagarto que son capaces de fecundarse a si mismos nunca se había tenido constancia de este hecho en los dragones de Komodo. No se sabe si esta capacidad se debe a una adaptación evolutiva o si estaba latente y se ha reactivado al hallarse estos animales en cautividad.
¿Será alguno de los hijos de Flora el Mesías que todos los lagartos del mundo esperaban ansiosamente? ¿Celebrará alguien su nacimiento dentro de dos mil años? ¿Es posible la partenogénesis en humanos? Si lo fuera, sería la respuesta definitiva a la llamada del instinto maternal de lesbianas y ultrafeministas.
¿Estaba caducado el turrón?
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